domingo 29 de enero de 2012

"Querido imbécil" (carta abierta)

Querido imbécil. 

Sí, me refiero a ti, a ese que ha decidido que parecía gracioso pintorrear la fabulosa colección de estatuas de granadinos ilustres que llenan la Avenida de la Constitución de nuesta ciudad nazarí.

Quizás, ruin ser despreciable, te parezca fantástico ejercer tu falso derecho a divulgar lo que tú llamas arte. Permíteme disentir contigo en ninguna de las dos opiniones. Sobre todo en la segunda. Odio a la gente que, como tú, se cree con derecho a ensuciar la calle. A marcar con su espray la propiedad ajena como si de un animal orinando sobre su territorio se tratase. Te odio, porque considero que eres un paso más en la escala evolutiva del Homo hagoloquemedalaganius. Déjame decirte un secreto: no difieres mucho de la pandilla de cobardes desgraciados que anualmente deciden "ponerle la mano" a su pareja, algunas veces, por desgracia, con consecuencias fatales. Quizás con los años tú te conviertas en uno de ellos: un ser humano para el que sólo existe una libertad. La de hacer con lo y los que te rodean lo que te dé la realísima gana.

Habrá, apreciado engendro, quien te defienda por (posiblemente) ser menor de edad. Habrá quien le eche la culpa al sistema, a la LOGSE, a los especuladores o a Zapatero. Pero tú eres el que tiene el aerosol en la mano. Aquel para el que la palabra ajeno no tiene ningún sentido. El que traspasa alegremente el límite de lo moral (y lo legal). El que ignora el concepto de la propiedad (pública o privada), impregnando con pintura lo que escapa de los límites de lo que te verdaderamente te pertenece. Como si estuvieras por encima de ello. El que decide lo que es arte y lo que no. El que no necesita estudiar a los clásicos y leer a los grandes, a esos cuya efigie tú has pintado, para sentirse pequeño. Porque es que tú, estimado villano, jamás te has sentido pequeño.

No me importan, inútil desgraciado, las causas de tu comportamiento. Simplemente me preocupa que el día de mañana dejes de ejercer tu particular libertad artística y te conviertas en maltratador, en camello, en ladrón (y no me refiero sólo a carterista, que ladrones hay hasta en la realeza) o, quién sabe, tal vez en político.

Permíteme que te diga, maldito gusano, que no tienes derecho a pintorrear paredes como si un cuaderno en blanco fueran. Que si por mí fuera, te juzgaba y te obligaba a copiar a mano las obras completas de Federico García Lorca. O de Pedro Antonio de Alarcón. O de ambos. Lo mismo aprendías algo más que mono- y bisílabos. Y, quién sabe, tal vez te hacías un hombre y apreciabas el valor de la belleza. Porque creo que no me equivoco cuando, hablando en nombre de muchos granadinos de a pie, aprecio ese valor de la belleza en las estatuas de nuestro bulevar que tu tan blasfema mano ha decidido decorar a tu gusto y sorna. 

Quizás me critiquen por los insultos a tu persona. Quizás me llamen insensible o exagerado. No me importa. Tengo claro que en la sociedad que yo quiero no hay sitio para gentuza como tú. Ni para   campseros, pepiños, junteros urdangarines. Y estoy seguro de que lo tuyo no es un problema de falta de recursos económicos o de educación. Probablemente no te falte nada material. E incluso puede que tu familia se sienta orgullosa de ti (conozcan o no tu doble vida). Ojalá estuvieran dispuestos a arreglar el daño material causado por su hijo, si supieran de él. Aunque algo me dice que no. Que en el tema de asumir responsabilidades, cero patatero. Más vale ahuecar el ala, y si "nuestro hijo ha hecho eso" ya nos escudaremos en que "es menor de edad".  

Y te digo más, mequetrefe. Hoy algunas personas amanecieron con el Ideal en mano pensando que algo falla en esta sociedad. Yo también lo pensé: algo falla en una sociedad que no protege su patrimonio y que no ejerce duras sanciones contra el que lo mancilla y no sabe apreciarlo.

Me despediría con un cordial saludo. Pero ni eso te mereces. Mamarracho.

3 comentarios:

Alfonso E. dijo...

Sí, estoy indignado.

Esther Carrero dijo...

He conocido la noticia por tu post, y no creo que seas exagerado en tus palabras. El patrimonio nos pertenece a todos.

Anónimo dijo...

Pintar en estatuas o monumentos es despreciable, eso no es graffiti. El graffiti es un arte, pero demasiados vándalos lo utilizan y manchan el nombre de todos.